
Autora: Luz Adriana Henao, Integrante del taller de poesía letraviva desde junio de 2005- periodismoycomunicaciones@gmail.com
RENACER
En pedazos de dolor; descoserse, deshojarse,
perderse en la razón y deshilarse,
disolverse,
desarmarse en la certidumbre de una nueva noche,
más oscura.
No es suficiente el olvido,
ni barrer a hurtadillas el rencor acumulado de los años.
¿Quién te dijo acaso que nacía un sol y
con las letras de tu nombre tejería un collar a la medida de tus penas?
Es preciso morir. Morir y deshacerse de pieles, destejerse, desandarse,
quemar los nombres; lo que alguna vez fue bueno, lo que amaste.
Hundirse en el espectro infinito de avatares,
huir, huir tan lejos como el aire lo permita y
tan sordamente como el cuerpo lo soporte.
Lo conozco. No es para mi nueva su voz en la molienda de arrepentimientos.
He transitado este camino y atraganté mi llanto con su polvo.
En la caldera de miserias, hice una hoguera de palabras
para renombrarlo todo. Para descubrirlo todo.
Vengo de vuelta.
Se del dolor que te remece,
contuve su maligno sabor bien adentro en las papilas,
pero aprendí a renunciar,
ser inmune
y volar de nuevo.
CANCIÓN PARA EL AMADO MUERTO
A Verónica Contreras Tomicic
En una ráfaga el tiempo me atraviesa.
Un cañón de horas como rayos titilantes
dispara las escenas cotidianas de lo que amé.
Toda la verdad se me viene encima.
No lloro.
Sólo mis letras pueden nombrarte cierto
con la luz que tus ojos me dieron,
porque fuiste todo lo claro
y toda la palabra.
Aquí estoy;
en la casa que fue nuestra,
la ventana,
el árbol,
la mesa…
Y arriban lágrimas a la barca;
mientras rasguño el papel
contra la fiera soledad.
Desquiciados intentos de retenerte.
Pero vuelve tu claridad y empuñas desde otro mundo
la tinta entre mis dedos.
Contienes todas mis palabras.
Aquí estoy y me pregunto
-¿qué más quiero yo de ti amor?
Tu fuiste la calma y el grito
en mis huracanados días
fuiste de aire,
de fuego,
de arena.
Yo sólo transcribí los versos que me dio tu poesía.
Tu fuiste el camino y la tierra,
quien todo lo tuvo y todo me lo ha dado.
Antes de ti, yo era polvo en el desierto árido,
tu fuiste cosecha y fuiste sembrado.
Qué más quiero yo de ti
si tuve tus brazos
que fueron abrigo y coraza.
Si tuve tus ojos buenos y tuve tu pecho.
Tu pecho, donde vive todo lo eterno.
Te vas.
Ya lo he tenido todo.
Nada podrá separarnos,
ni la sorda muerte
con su hálito de olvido.
Nada me robará el eco de tu risa,
nada, ahora que has allanado entre mis líneas
el camino exacto hacia tus brazos.
28/04/2009
PROPUESTA
Déjame llamarte Amor,
que mi vida dejó de ser invierno bajo el influjo de tu risa
y tu voz tejió con su música los acordes de mi nombre.
Llévame entre tu abrigo al fondo de otros mares,
que yo fermentaré tu sangre para beber de tu copa el vino,
aunque coseche para siempre mis culpas
por renombrar tu tiempo.
Déjame hundir los labios
y hasta el último poro respirarte.
Quiero bailar de tu mano bajo la lluvia,
sin miedo y sin guarida
y desafiar al destino con mi danza.
Llévame por la vida a bordo de tus ojos.
Vine a embeberme de ti,
a hacer una fiesta del río tranquilo
y abandonar lo perpetuo, lo inmutable.
Quiero ser tu compañera y
he de correr a tu encuentro
para bautizarme de nuevo en tus mañanas.
Amor,
átame a tu pecho,
no renunciaré a tu piel,
ni dibujaré bocetos de lo que quise y no fue.
Siémbrame en tu tierra
y por ahora,
hazme olvidar que la vida puede ser un río seco
en la humareda difusa de mis días.
