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El Ministro Incontinente, Rebeca y el mismo Tarzán…, entre otros, muestran el talento de este arquitecto nacido en Italia y cuyo currículum literario tiene a su haber textos teatrales, montados por el Teatro Imagen y dirigidos por Gustavo Meza, además de su exitosa participación en diferentes concursos de cuentos.
De Carolis es un escritor que demuestra dominio en su oficio y que logra conmover y hacer reír o sonreír al lector con su lenguaje incisivo y preciso, regalándonos una obra que disfrutaremos de principio a fin.
CAROLINA VERGARA LLAGOSTERA
Latente y sereno
es el paso de los días
que contemplan mi andar pausado.
Sujetas están mis huellas
a los breves pasajes
que recorren mis rincones llenos de minutos
tal vez perdidos ante el reflejo del temor
incapacitando mis huellas
lentamente.
Poco a poco
despertaron estos pasos caídos
que velaban mi sueño
pretendiendo ser el perpetuo recuerdo
de lo irrepetible.
Falacia
Mis letras no vuelven
o se ha extinto la sangre que las exalta
paralizando emociones
que interminables
se sumergen
en mis leves y frágiles
minutos encadenados.
Mis letras no vuelven.
Su ausencia aturde estas manos
y con ellas mis ideas
en eterna agonía
fluyendo por las calles convocadas
en la cima de mi existencia.
No vuelven.
Y no hay reflejo de las silentes y veladas calles
que arremeten en mi contra
perdiendo fe y vehemencia
en cada verso comulgado.
No vuelven
y derramada está la tinta.
Confieso el llanto
que acalla el lamento visible
en la interminable mirada
que saturada de lo mismo
está cubierta de mañanas inclementes.
Despiadadas lágrimas
inagotables
desarman la desesperanza
y disipan mi lastimera congoja.
Ávida de respuestas
me lanzo a lo nunca antes pensado:
Respiro
Y doy un paso adelante.
En la vaguedad de los minutos
armo sigilosamente
el escudo
que mis ojos pequeños y desdichados
suplicaban como tregua.
Así,
precipitadamente,
decaigo ante el oprobio de mis silencios
que se ufanan de encubrir
miedos latentes.
Con mi supuesta fragilidad
protagonizo esta escaramuza
en la frontera de mis debilidades
y en la ondura del desamparo
me alzo con vehemencia.